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Ilustración de las capas de un mapa: plano, imagen satelital y volumen edificado
Mapiprop

Cómo buscar propiedades con mapas, fotos satelitales y vista de calle

El método que hizo distinto a Mapiprop: buscar inmuebles sobre el mapa, con fotos satelitales, vista aérea y recorrido de calle. Ventajas, límites y qué mirar en cada capa.

El buscador clásico de inmuebles empieza por un formulario: ciudad, tipo, dormitorios, precio mínimo y máximo. Devuelve una lista. Mapiprop empezaba por el otro extremo: mostraba el mapa con las propiedades encima y dejaba que el ojo hiciera el primer filtrado. Parece un cambio cosmético y no lo es — modifica qué preguntas se pueden hacer y en qué orden se contestan.

Las cinco capas

El sistema combinaba varias representaciones del mismo lugar, y cada una responde a algo distinto:

  1. Plano. Contesta "¿dónde está respecto de lo que me importa?": la estación, la escuela, el hospital, la avenida. Es la capa de la distancia.
  2. Imagen satelital. Contesta "¿cómo es realmente la manzana?": cuánto verde hay, qué tan compacta es la trama, si hay un baldío, una vía o una industria al lado. Es la capa del contexto.
  3. Vista de pájaro u oblicua aérea. Contesta "¿cuántas plantas tiene y qué le da sombra?". Es la capa del volumen — la que revela que el edificio de enfrente crecerá sobre la vista del living.
  4. Recorrido de calle. Contesta "¿qué se ve al salir por la puerta?": el estado de la vereda, el comercio de la esquina, el ruido probable. Es la capa de la experiencia cotidiana.
  5. Listado. La lista clásica, pero como último paso y no como primero: una vez acotada la zona, comparar precios tiene sentido.

La base técnica era la API de mapas de Google, cuya cobertura local en el Cono Sur se consolidó justo cuando el portal se lanzaba. Esa coincidencia explica el interés que despertó el proyecto en la prensa tecnológica de 2009, recogida en Mapiprop en los medios.

Esquina residencial vista a pie de calle
Esquina residencial vista a pie de calle.

Un método en cuatro pasos

El orden que mejor funcionaba entonces sigue funcionando hoy, con cualquier herramienta de mapas:

1. Dibujar la zona antes que el presupuesto. Marcar en el mapa los puntos fijos de la vida diaria — trabajo, colegio, casa de familia — y quedarse con el área que los cubre en un tiempo de viaje aceptable. Solo después mirar precios. Al revés, el presupuesto empuja a zonas que se descartarán igual, pero más tarde y con más visitas perdidas.

2. Barrer con satelital antes de abrir fichas. Diez minutos de imagen satelital descartan más candidatos que una hora de listados: la vía del tren pegada al fondo, el club nocturno en la esquina, la torre en construcción que tapará el sol.

3. Caminar la calle en pantalla. El recorrido a pie de calle da el tono del barrio en un minuto. Conviene mirar además la fecha de la captura: una imagen de hace cinco años puede mostrar una obra que hoy es un edificio terminado, o al revés.

4. Recién entonces, la ficha. Con la zona acotada y el contexto entendido, comparar superficie, orientación, antigüedad y expensas tiene sentido, porque se comparan cosas equivalentes.

Lo que el mapa no puede decir

Conviene ser honesto sobre los límites, porque un buscador visual también induce errores:

  • Las imágenes tienen fecha. Ninguna capa es tiempo real. La foto satelital puede tener dos años y la de calle, cinco.
  • El geoposicionamiento del aviso puede ser aproximado. Muchos anunciantes ubicaban la propiedad en el centro de la manzana o del barrio, por privacidad o por comodidad. Un punto en el mapa no es una dirección verificada.
  • El ruido, la humedad y los vecinos no se ven. Ninguna capa reemplaza una visita, y menos aún a distintas horas del día.
  • La superficie y la titularidad se verifican en los registros, no en el mapa. En España, la Sede Electrónica del Catastro permite hacerlo gratis; en Argentina, la información registral pasa por la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad Inmueble.

Búsqueda avanzada y texto libre

Al filtrado geográfico el portal sumaba un campo de texto libre que buscaba dentro de la descripción de los avisos. Era más útil de lo que parece: permitía encontrar condiciones que ningún filtro estructurado contemplaba. El caso más recordado quedó documentado en el blog, cuando las restricciones cambiarias de 2012 hicieron que mucha gente necesitara localizar las propiedades que aceptaban pesos escribiendo literalmente "en pesos" o "aceptan pesos" en esa caja.

De la búsqueda a la publicación

El mismo motor que ordenaba la búsqueda se ofrecía a las inmobiliarias para integrarlo en sus propias webs y en su minisite, de modo que una sola carga de propiedades alimentara varios destinos a la vez. Esa idea — cargar una vez, publicar en muchos sitios — está desarrollada en la página de multidifusión.